Nuestros talentos buscan nuevos horizontes



 La crisis hace emigrar a nuestros artistas 


Luego de haber vivido momentos de gloria y de haber sido una de las más importantes plazas a nivel internacional, nuestro país se ha visto sumido en un retroceso y abandono lamentable, donde dejamos de ser la industria más productiva y exitosa en el género dramático -aunque nadie puede arrebatarnos el haber sido los pioneros-, amén de haber tenido exponentes musicales que le dieron honor y realce a nuestro país fuera de nuestras fronteras. 


Cuando el éxito nos sonreía

Novelas emblemáticas como Cristal, La Dama de Rosa, Kassandra, Abigail, Esmeralda, La Intrusa, La Usurpadora, Elizabeth y pare de contar, fueron vistas en todo el continente, además de haber sido varias veces versionadas.
De igual forma nuestros cantantes lograron en un tiempo donde no existía la poderosa herramienta de las redes sociales, éxitos sin precedentes, que marcaron un antes y un después en nuestra historia. José Luis Rodríguez, Ricardo Montaner, Mirla Castellanos, Karina, Guillermo Dávila y más recientemente Carlos Baute,  fueron bandera de Venezuela en el mundo...


Imparable fuga de talentos

¿Qué nos sucedió? Muchos de ellos nacieron de una crisis llamada “viernes negro”, que hizo que se apostara a lo nuestro con resultados extraordinarios. Ahora que vivimos  una de las crisis más agudas de todos los tiempos, esa apuesta al talento criollo no se repitió, por el contrario hizo y está haciendo que muchos de nuestros artistas emigren a otras plazas, buscando el sustento y la continuidad de sus otrora exitosas carreras. La lista es alarmantemente alta y pareciera no detenerse, de ella podemos mencionar, entre otras figuras, a Erika De La Vega,  Eduardo Orozco, Marjorie De Sousa, Camila Canabal, Chiquinquirá Delgado, María Alejandra Requena, Marianela González, Vanessa Carmona y Sabrina Seara. 
La división política, la difícil situación, la inseguridad y la mermada calidad de vida también han sido detonantes nada virtuales, de esta estampida, que ignorarlos sería un acto de miseria humana. Pero también no podemos dejar de mencionar la desidia, los equivocados criterios y la falta de interés de invertir y apostar al talento venezolano. Las plantas televisoras cada vez hacen menos producciones nacionales, los despidos y reducción de presupuesto es el pan de cada día. 
Desde la salida de RCTV de nuestras pantallas, el medio se fue reprimiendo hasta llegar a lo que tenemos hoy en día: Una pobre televisión.  


Estiércol y odio 

Como lo hemos reseñado y sostenido con hechos, la política salpicó la farándula, la dividió y la empobreció. Ser ahora de un bando, es tener el rechazo, la ofensa y el señalamiento del otro y viceversa, cuando la cultura y la farándula deben ser multicolor. El artista en toda y cada una de sus ramas, se debe a todo público y eso no debió haber cambiado ¡y cambió!, con los lamentables resultados que ahora heredamos de ese discurso de odio y división que nos ha empobrecido a todo nivel, convirtiéndonos en enemigos siendo hermanos. Y peor aún, desviando la atención “convenientemente” del verdadero problema que nos incumbe a todos y que nos está arrebatando no sólo a nuestros artistas y a nuestra ahora golpeada y moribunda televisión, sino a nuestro país y calidad de vida.  
Gracias a nuestras novelas artistas como Grecia Colmenares, Katherine Fulop, Lupita Ferrer, María Conchita Alonso, Víctor Cámara, Mariela Alcalá, Amanda Gutiérrez, Elluz Peraza, Gaby Spanic y un largo etcétera, lograron consolidarse  y residenciarse posteriormente en el exterior, pero en esa época vivíamos felices y no lo sabíamos… Eran momentos de resplandor y de bonanza en nuestra TV. Ahora la fuga de talentos ha sido y es por otras razones muy distintas y es triste ver como cada vez estamos más divididos, minimizados y empobrecidos, teniéndolo todo, porque no es patriotismo, es una realidad fehaciente y contundente. Nuestros artistas son los mejores y lo han demostrado a lo largo de la historia. 
Venezuela es referencia a  nivel continental y eso nadie puede arrebatárnoslo. Luchemos y defendamos lo nuestro. Ya basta de divisiones “convenientes” para unos, pero que nos han hecho tanto daño a todos.


¿Revolución o involución? 

Los políticos que se encarguen de su misión y obligación, los artistas de la suya y cada uno de nosotros de la nuestra, empujando el barco hacia una misma dirección, sin egoísmos, intereses individuales, apostando y defendiendo lo nuestro. Sumemos y no restemos en la reconstrucción de nuestro país. Los venezolanos somos gente buena, bonita, trabajadora, carismática y emprendedora. ¿Qué nos está pasando? ¿Por qué cambiamos tanto y para mal? Recapacitemos y reconciliémonos. Venezuela bien lo merece y nuestra TV también 

  

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