La novela de Iván Dumont





*** El hasta hace poco fotógrafo oficial del Miss Venezuela vive su propia película de terror, o para ser menos exagerados, o “amarillistas”, su propia telenovela, donde existen “sorpresivos villanos” y otros tantos heroicos personajes…

*** Con su aniversario profesional llegaron también el despido de la Quinta Rosada y el pronunciamiento de quién hasta hace poco fue su compañero de imágenes, Rodolfo Regalado, quien lo tilda ahora de mentiroso, obsesivo y estafador… 




“¿Será cierto que Dumont quería ser el nuevo Osmel? Lo de los equipos es factible debido a hubo una sociedad y pasa como en los divorcios, que luego de tanto amor, comienzan las querellas por lo material, olvidándose de aquello espiritual que los unió”






Su historia como fotógrafo comenzó con su socio Rodolfo Regalado, la firma Dumont&Regalado se consolidó rápidamente en el medio artístico local y luego traspasó las fronteras de lo inimaginable. Gracias a unas gráficas en negativo y posteriormente reveladas realizadas a la otrora Miss Universo 1996, Alicia Machado, entraron por la puerta grande a la Organización Miss Venezuela como fotógrafos oficiales en la edición siguiente y posteriormente en el año 2004. Antes, ya habían inmortalizado a figuras emblema del país como Sofía Ímber, Mirla Castellanos, Salvador Garmendia, Margarita Zingg, María Conchita Alonso, Caridad Canelón, Rafael Briceño, Pilín León e Irene Sáez, entre un largo etcétera. La sociedad parecía ser perfecta y estar todo en armonía, hasta la ruptura y posterior escándalo sobre el despido de Dumont de las filas del Miss Venezuela.
Se han dicho muchas cosas, existen muchas hipótesis, pero lo que verdaderamente le puso la guinda al pastel fueron las impactantes y sorpresivas declaraciones de su otrora amigo y socio, quien lo acusa ahora de haberse quedado con unos equipos, de mentir cuando aseguró que trabajó para la firma Bogue y peor aún, de ser una persona obsesiva y querer ocupar el lugar del llamado “Zar de la belleza”. Aunque los trapos sucios se lavan en casa, las declaraciones del ahora maestro pastelero y creador de la marca Ron Canela, son un postre que se degusta de principio a fin, el cual es un banquete para la prensa y una sobremesa perfecta para una conversación morbosa y llena de conjeturas… ¿Qué pasó aquí? ¿Por qué Rodolfo Regalado habla ahora y no lo hizo antes? Del árbol caído dice el refrán, aunque Dumont se ha mostrado como un roble en sus innumerables entrevistas y declaraciones sobre su sorpresivo despido, pero volviendo al refranero popular: La procesión va por dentro.




Qué hablen bien o
mal pero que hablen…

Otro refrán escuchado infinidad de veces en defensa de la agraviada o agraviado en un chisme infundado o no. Refrán que encierra una contundente verdad… pero si hacemos un sondeo y preguntamos: ¿Qué prefiere usted: el anonimato o la fama? El porcentaje por este último ganaría como se espera ganar este 6 de diciembre… Pero sin desviarnos de lo que nos ocupa y preocupa... ¿qué tanto será verdad y qué tanta dosis de despecho tienen las declaraciones del otrora socio?
¿Será cierto que Dumont quería ser el nuevo Osmel? Lo de los equipos es factible debido a hubo una sociedad y pasa como en los divorcios, que luego de tanto amor, comienzan las querellas por lo material, olvidándose de aquello espiritual que los unió. Como aquella canción de Serenata Guayanesa que reza: “Devuélveme mis peroles, devuélveme mi reloj, devuélveme aquella foto donde salimos los dos…”.
Mientras tanto, Iván sigue celebrando su aniversario profesional y obteniendo nuevas ofertas laborales: Sus recientes fotografías realizadas para Televen en el marco de los Premios Pepsi Music fueron muy bien logradas y de altísima calidad. En Instagram observamos varias imágenes que rememoran su paso por el magno evento de la belleza.
Despecho o no, recordar es vivir y el éxito de Dumont es indiscutible y sus escándalos un manjar que se degusta de principio a fin... ¡Buen provecho!




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